I
En posesión de mí, miré al Cielo
El azul más puro que haya visto
Atrás quedaba la noche
Y su vestido de muerte
El silencio de la noche
Abruma al peregrino
Su sendero de retorno
Donde la Creación emanó
Atravesar la noche
Almas que lloran
Almas que se disfrazan
Almas que se niegan a mirar
Nadie parece escuchar
La bóveda parece cerrada
Nada es lo que parece
Lo que parece perece
La noche pereció
La hermana Luna se despide
Arrastrando consigo
A los que no quieren ver el día
II
Instalado en la Bóveda Celestial
Respiré el nuevo aire
En posesión de mí, miré al Cielo
El azul más puro que he visto
Mientras mis ojos se prolongaban
En la Celeste Bóveda
De improviso mi corazón saltó
Expandiéndose mi pecho
Naves cristalinas suspendidas
El Sagrado plasma brillaba contenido
Se abrieron todos los portales
Y los trazos del tiempo transcurrieron
Una vez que las naves traspasaron el Cielo
Apareció ante mí un gran Delfín
Transparente, leve pero poderoso
Y marchó en el Cielo con la autoridad del Guardián
Tras él venía otro algo menor
Lleno de la materia original
Cada vez aparecía uno menor
Entre más menguaba el tiempo
Más aparecía la vida
La materia era la misma
El mismo divino plasma
Que de todo el Universo parte reveló
Hasta que apareció el embrión
Todos sus detalles
Lo creado y el Creador
El Cosmos se inscribía dentro de él
El más mínimo detalle
El más sinuoso movimiento
La más desnuda y perfecta estructura
Tenía el respiro del Padre Eterno
Finalmente, atravesó la bóveda mi Espíritu
Libre desde el inicio desde donde yo soy y es
Portando el Sagrado Nombre
Fuente de mi Fuego en el Círculo Eterno
Fragmentado por el Génesis del rojo vino
Unido por la Fuente que observaba desde lo alto
El reflejo del traspaso de la noche a la mañana
En que transcurre esta Epifanía.
En posesión de mí, miré al Cielo
El azul más puro que haya visto
Atrás quedaba la noche
Y su vestido de muerte
El silencio de la noche
Abruma al peregrino
Su sendero de retorno
Donde la Creación emanó
Atravesar la noche
Almas que lloran
Almas que se disfrazan
Almas que se niegan a mirar
Nadie parece escuchar
La bóveda parece cerrada
Nada es lo que parece
Lo que parece perece
La noche pereció
La hermana Luna se despide
Arrastrando consigo
A los que no quieren ver el día
II
Instalado en la Bóveda Celestial
Respiré el nuevo aire
En posesión de mí, miré al Cielo
El azul más puro que he visto
Mientras mis ojos se prolongaban
En la Celeste Bóveda
De improviso mi corazón saltó
Expandiéndose mi pecho
Naves cristalinas suspendidas
El Sagrado plasma brillaba contenido
Se abrieron todos los portales
Y los trazos del tiempo transcurrieron
Una vez que las naves traspasaron el Cielo
Apareció ante mí un gran Delfín
Transparente, leve pero poderoso
Y marchó en el Cielo con la autoridad del Guardián
Tras él venía otro algo menor
Lleno de la materia original
Cada vez aparecía uno menor
Entre más menguaba el tiempo
Más aparecía la vida
La materia era la misma
El mismo divino plasma
Que de todo el Universo parte reveló
Hasta que apareció el embrión
Todos sus detalles
Lo creado y el Creador
El Cosmos se inscribía dentro de él
El más mínimo detalle
El más sinuoso movimiento
La más desnuda y perfecta estructura
Tenía el respiro del Padre Eterno
Finalmente, atravesó la bóveda mi Espíritu
Libre desde el inicio desde donde yo soy y es
Portando el Sagrado Nombre
Fuente de mi Fuego en el Círculo Eterno
Fragmentado por el Génesis del rojo vino
Unido por la Fuente que observaba desde lo alto
El reflejo del traspaso de la noche a la mañana
En que transcurre esta Epifanía.
La Serena, 23 al 28 de Julio del año '7

0 comentarios:
Publicar un comentario